Inflación, devaluaciones y deuda externa.
Después de 30 años de desarrollo estabilizador, los problemas en distintos sectores de la economía se evidenciaron a partir de 1970, durante el gobierno de Luis Echeverría. Por un lado, la escasa productividad del campo significaba que México debía importar crecientes cantidades de alimentos, para lo cual necesitaba dólares y otras divisas del extranjero. Por otro lado, debido a su atraso tecnológico, la industria nacional vendía productos de poca calidad y con un precio alto al publico, Al mismo tiempo, el gobierno no podía aumentar sus ingresos por medio de impuestos y pedía cada vez mas prestamos para financiar sus crecientes gastos. Entre 1970 y 1982 la deuda externa aumento de 4 263 millones a 73 697 millones de dólares.
Esto ocasiono un aumento en la inflación, que paso de menos de 13% en 1970 a mas de 80% en 1988. Con las alzas en los precios, los trabajadores carecían de poder de compra y demandaban mejoras salariales, mientras que los empresarios, al ver las ganancias reducidas, subían los precios. A su vez, los ingresos del gobierno disminuían a la par que sus gastos aumentaban. Estos problemas económicos llevaron a grandes devaluaciones del peso respecto a otras monedas, en particular del dólar estadounidense.
La presión de los organismos financieros internacionales.
Ante las terribles crisis económicas el gobierno mexicano acudió al Fondo Monetario Internacional (FMI), institución que auxilia a los países en crisis económica, así como el Banco Mundial, un organismo que otorga prestamos para el desarrollo de las naciones pobres. Con la ayuda de ambos, México intento renegociar sus deudas con los bancos y gobiernos de Estados Unidos de América, Japón y Europa, para buscar mejores condiciones de pago.
Estos organismos prestaron dinero para pagar la deuda externa y evitar mas devaluaciones del peso. A cambio exigieron al gobierno mexicano que redujera sus gastos en todos los aspectos, desde educación y salud hasta los sueldos de sus empleados. También los presionaron para que dejara de subsidiar productos de consumo popular como la tortilla, la luz y la gasolina. En paralelo, le propusieron aumentar los impuestos que cobraba a la población. Al final, el FMI presiono a México para que abriera sus fronteras a las importaciones y desmontara el régimen proteccionista de la industria nacional que había imperado desde hacia décadas. Estas medidas permitieron que el país recuperara el equilibrio.
Estatización y venta de la banca.
Durante la crisis económica de 1982, al concluir el sexenio de José López Portillo el gobierno considero que los bancos privados del país habían fomentado el debilitamiento del peso, al ayudar a sus cuentahabientes a enviar sus dinero al extranjero, y por ello decidió que era indispensable estatizar o nacionalizar la banca, es decir, forzar a todos los banqueros a vender sus instituciones al gobierno. La administración de Miguel de la Madrid no estuvo de acuerdo con esa medida y lo vendió de nueva cuenta a propietarios particulares. El gobierno de Carlos Salinas privatizo los bancos entre 1990 y 1994, los cuales entraron en crisis a raíz de la devaluación de 1994, por lo que casi todos fueron vendidos a instituciones extranjeras.
Economia de Mexico
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